Celebraciones que dan la oportunidad a la joven y a su familia de renovar el bautismo; de acrecentar la amistad con Jesús y de prepararse para responder con mayor seguridad a los retos que se les presenten. La quinceañera debe participar en alguno de los programas de Educación Religiosa durante 2 años, así como haber recibido los Sacramentos de Bautismo, Comunión y Reconciliación.